Son numerosas las razones que justifican el hecho de que cada año, y más ahora que hemos dejado atrás la pandemia, todo el alumnado del centro salga de las aulas por unas horas para vivir experiencias que el entorno del colegio no puede brindar. El profesorado tiene claro que, independientemente del objetivo que se persiga, hay aprendizajes que solo se producen en entornos nuevos, donde lo que va a suceder es menos previsible o no lo es en absoluto, donde con toda seguridad hay sorpresa. La sorpresa, aunque siempre enciende la mecha del aprender, no sustituye al hábito consciente de abrirse a lo necesario con esfuerzo y constancia. Con trabajo. Salir por ahí no resulta un desahogo del quehacer diario sino un acicate, un estímulo para seguir haciendo lo que es imprescindible hacer. Así se entiende mejor que esta entrada al blog recoja algunas reflexiones con la humilde intención de hacernos un poquico más conscientes como comunidad educativa de los beneficios que aportan las salidas educativas. A lo largo de este curso 21/22 hemos realizado numerosas salidas educativas, algunas de las cuales recogemos en este post. Y es que dejar el colegio constituye una oportunidad única para aprender y enfrentarse a algo nuevo en un entorno muchas veces desconocido. No importa la edad que se tenga, ni el número de chicas y chicos de la clase con quienes vaya nuestro hijo o nuestra hija. Salir es siempre una chulada.

Visitamos lugares emblemáticos, que acumulan historia, que se transforman con los años. Mendillorri, antaño conocido como el Monte de las Aguas, donde íbamos a jugar y pasar la tarde hoy acoge a sus visitantes como un lugar donde aprender y disfrutar con los paneles sobre árboles, arbustos y aves, en un entorno rodeado por cipreses de lawson, presidido por los viejos depósitos que daban de beber a Pamplona y al que tanta gente subía después de subir trescientos y pico peldaños. Habrá quién se acuerde… Con las salidas educativas logramos muchas cosas. Muchas razones explican que las realicemos cada curso y que debamos esperar a su final para dar cuenta de ellas. Sin embargo, familias, el último mes del curso es adecuado para reflexionar sobre cómo conviene darles la importancia que tienen. Para ello hemos escogido varias fotos de algunas salidas – no de todas ellas, que han sido muchísimas – y las hemos agrupado en cuatro bloques.
Primer bloque, primer porqué: atreverse a salir, querer hacerlo
Los niños, las niñas están a deseo de salir de lo habitual, de ir más allá de lo rutinario y explorar cosas nuevas. Como quiera que hay quienes por su sensibilidad necesitan sentir la cercanía del profesorado, nuestro compromiso es total para que sientan la misma protección que les brindan también sus familias cuando salen por ahí. Confiar exige también aprendizaje, por lo que tomar un autobús además de constituir una auténtica aventura para los más jovencitos, es una oportunidad para alejarse del entorno más cercano y conocido y marchar hacia otro que se percibe como muy distante aunque esté a tiro de piedra. Cuando se tiene poca edad el mundo nos parece inmenso…

Marchar en grupo a algún sitio nos permite medir nuestra fuerza interior, nuestro autocontrol. Cuando se llega a un lugar que tiene sus propias normas los niños y las niñas deben conocerlas y respetarlas. Como en el cole, es importante comportarse bien, mostrar respeto por lo que se ve y cuidarlo para que quien venga después lo disfrute de igual manera.

Pamplona y sus alrededores ofrecen mil y una posibilidades para pasar una excelente tarde de paseo. Sus abundantes parques y jardines esconden secretos que podemos ir a conocer. Cuando los niños vuelven de la excursión escolar y les preguntamos qué has aprendido hoy o qué te ha gustado hoy especialmente -estás sí son preguntas útiles-, seguro nos responderán con muchos detalles que habrán retenido en la memoria. Que sean estos recuerdos la razón de revisitar esos mismos lugares en compañía de la familia. Esta segunda visita será una excelente ocasión para que revivan y relaten lo vivido con sus iguales. ¡Qué gran oportunidad para fortalecer lo aprendido!

Segundo bloque, segundo porqué: aprender con más personas
Los talleres que organiza el Ayuntamiento de Pamplona sobre naturaleza son bien importantes para nuestro colegio. Sin expertos monitores que compartan sus conocimientos con el alumnado estos no aprenderían lo que aprenden. Así se produce un segundo aprendizaje, un aprendizaje de gran importancia: quienes imparten su magisterio no son las personas habituales, las de todos los días. Las maestras, los maestros escuchamos a quienes en ese momento tienen la autoridad. De ahí que sea particularmente importante exhibir un comportamiento ejemplar y respetuoso ante quienes no nos conocen pero merecen que se les escuche. Porque esto es exactamente lo que ocurre, seguiremos optando a estos talleres medioambientales que, por otra parte, se imparten tan cerca de nuestro colegio. ¡Menuda suerte tenemos!

.Al Museo Oteiza vamos porque nos encanta Oteiza, personaje sin par en el arte del siglo XX que donó a nuestra tierra su obra y que dejó de esculpir mucho tiempo antes de hacerse mayor porque decía haber llegado donde tenía que llegar. El mundo lo conoce porque él fue un auténtico explorador al que nuestro alumnado tiene el derecho de conocer. Museos como este de Oteiza y, por supuesto, el Museo de Navarra seguirán siendo prioridades en nuestro camino como escuela transformadora.

Cuando salimos del colegio para visitar otros lugares pasa no pocas veces, especialmente cuando llega el buen tiempo, que coincidimos con otros grupos escolares. El parque arguedano de Senda Viva, tan concurrido por estas fechas, suele ser un destino colegial por el magnético atractivo que ejercen sus animales y por su amplia y variada oferta de espectáculos y exhibiciones. La fauna seduce y fascina a la chavalería. El conocimiento de la naturaleza lleva aparejado el cariño que sentimos por sus tesoros y el inevitable compromiso por su conservación.

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