Nos duelen tantos lugares hechos añicos, tantas vidas truncadas por la violencia y el odio. Nos duele el mundo que grita ante la desolación y la injusticia. Nos duele que nos arrebaten los sueños, que nos quiebren las alas, que nos congelen la lengua. Nos duelen las ciudades devastadas, nos duelen los colegios destruidos, sus entradas tapiadas, nos duelen los pupitres vacíos, los lápices rotos por el suelo… Nos duele la guerra.
Las tareas compartidas unen a las personas con un hilo invisible.
Cada grupo apenas tuvo unos minutos para reflexionar y pintar la silla. Demasiado poco para tanto…
Juntarse en la futura sala de exposiciones del colegio fue un bonito prólogo del día de la paz.
El pasado viernes 30 de enero celebramos en el colegio el Día de la Paz porque la paz es un tesoro que tenemos que guardar y cuidar como oro en paño. Desde el martes pasado y durante tres días consecutivos (ver las fotos AQUÍ) hemos ido acompañando a todo el alumnado en una sencilla tarea: dar color a una humilde silla de madera. Una silla roja que, desde hace algunos años, ha ido creciendo como símbolo del derecho universal a recibir educación, el derecho a ir a la escuela cada día, tantas veces robado a la infancia por guerras que la infancia nunca declara.
Solo nos queda encontrarle ubicación. Pasará el tiempo y la silla roja permanecerá en el colegio como anuncio imborrable.
Una vez más, el patio fue el escenario escogido para citarnos como comunidad educativa. En torno a la silla, rojo blanco de atención, los chicos y chicas nos dispusimos en círculo. Unas palabras de inicio sirvieron para introducir los discursos que dieron representantes de cada curso tras pensarlos, redactarlos y ensayarlos en clase. Os dejamos el vídeo aquí debajo:
(Si no pudiérais escucharlo bien, pinchad en el siguiente [ENLACE]).
Nos conmueve la paz y su vasto sentido. Nos alienta la facilidad con que nuestros chicos y chicas la traducen en alegría y besos, en solidaridad y respeto. Porque vasta, honda como es, se escurre, escapa al entendimiento de los más pequeños cuando la paz no nace del calor de un abrazo sentido, el mismo que nos dio un niño que, al final del evento, se acercó sonriente para decirnos: «¡Feliz día de la paz!».
Ya estamos aquí, familias. Con mucho frío pero con las mismas ganas de siempre nos reencontramos otro enero más en el cole y lo hacemos dejándoos los vídeos y las fotos de los recientes festivales de Navidad. Como es habitual, nos dimos cita en el gimnasio del colegio para disfrutar de las actuaciones y las presentaciones que el alumnado preparó con tanto esmero. Quienes no pudisteis estar presentes no os preocupéis. Fácilmente podréis viajar al pasado prenavideño: si pincháis en los siguientes enlaces veréis las [FOTOS] y los [VÍDEOS].
Comprobad cómo de festivo fue el ambiente y con qué ganas la chiquillería dio de sí lo mejor. Nuestro deseo es que este 2026 nos traiga de lo bueno lo mejor y la sabiduría y el coraje para transformar los momentos difíciles en otros más halagüeños. Agradecemos a la APYMA su incombustible colaboración y a Sus Majestades de Oriente, a Olentzero y a Mari Domingi su presencia. Además, nos confirmaron que el próximo año volverán a visitarnos en el cole para traernos alegría, paz y amor, que en estos tiempos que corren nos vendrán de perillas. ¡Qué bien!
A lo largo del curso siempre hay días especiales, días que por alguna razón brillan por encima del resto. El pasado martes 25 de noviembre, vivimos uno de ellos, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, un día con mucha historia. Otro 25 de noviembre, allá por 1960, fueron asesinadas brutalmente las hermanas Mirabal. Patria, Minerva y María Teresa tuvieron la valentía de oponerse públicamente al régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo, el presidente de su país, República Dominicana. No obstante, su muerte no se perdió en el tiempo. El trágico final de aquellas tres mujeres y su incansable lucha contra la violencia de género y la opresión política hizo que en 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara oficialmente aquella fecha como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
El pasado martes, para recordarnos la infatigable lucha que debe seguir librándose en todo lugar por acabar con la violencia contra las mujeres, este centro organizó una actividad sencilla: pintar y recortar pequeñas mariposas para pegarlas en un gran mural también con forma de mariposa. El vídeo que precede a este párrafo recoge cómo nos encontramos, grupo a grupo, junto al comedor para crear esa gran mariposa que en breve lucirá espléndida en una pared de nuestro San Jorge. Antes, tutoras y tutores explicaron en sus respectivas aulas que todavía hay niñas y mujeres que siguen siendo insultadas, golpeadas, despreciadas de mil maneras… y que es inexcusable mirar para otro lado y no intervenir para defenderlas frente a los atropellos que sufren por ser justamente eso, niñas y mujeres.
Las mariposas son seres sutiles que regalan color y demandan luz, seres etéreos, no frágiles, capaces de volar miles y miles de kilómetros para llegar a su destino.
Aquellas tres mujeres valientes y educadas se comprometieron en favor de la democracia y los derechos humanos. Alzaron la voz y unieron sus fuerzas para cambiar una situación terriblemente injusta que las asfixiaba a ellas y a muchísimas personas más. Hoy miles, millones de mujeres anónimas siguen luchando sin descanso por sí mismas, por sus hijos e hijas, por tener derechos y reclamar el mismo respeto que merecen los hombres, porque su lucha es la lucha de todo el mundo. Ya son un ejemplo para la humanidad, un espejo donde las niñas y también los niños del mundo entero deben aprender a mirarse.
Las mariposas son maestras de delicadeza, traviesas, mágicas y de efímera belleza…
Pintar una mariposa es un acto simbólico. No lo es ponerse frente a quien agrede y decirle ¡Basta ya! Nuestros chicos y chicas siguen aprendiendo a decirlo alto y claro. Cuando, desde los primeros años de la vida, aprendamos a construir un muro que evite las agresiones ganaremos la partida al cobarde que maltrata, a quien abusa y desprecia; cuando la población más joven se eduque y dote de atractivo a quienes tratan bien a las otras personas, la sociedad entera cambiará y el extendido maltrato dejará de campar a sus anchas.
Queremos aulas que rebosen de mariposas, un colegio colmado de mariposas, un barrio que resplandezca de mariposas…
Este mundo nuestro puede apostar con más firmeza por los buenos tratos, por brindar protección a la gente más desprotegida, por hacerse eco del dolor mudo y exigir respeto para todas las personas, en especial para aquellas que por su situación de vulnerabilidad más lo necesitan. La solidaridad y el diálogo igualitario van a ganar la partida. En las aulas de todos los coles del mundo, incluso de los más remotos, en las calles y barrios de nuestras ciudades, en las plazas públicas, en los hogares… También en los hogares. No queremos que más mariposas dejen de volar libres, no queremos que vuelen amarradas, sometidas a depredadores que quiebran sus alas por no tener alas propias.
Unos últimos toques para acabar la mariposa. Ya tiene acomodo en el cole, donde seguirá por mucho, mucho tiempo.
Deseamos que este mundo nuestro sea un oasis de mariposas. Todo él. Deseamos emplear el nombre mariposas con un sentido pleno. No queremos que nunca vuelva a ser un nombre en clave, pues así era como se conocía a las hermanas Mirabal, que lo utilizaban para trabajar en la clandestinidad y no ser descubiertas. Apelamos al coraje para denunciar las injusticias cometidas contra mujeres y niñas, para denunciar el maltrato que sufren y anunciar con ánimo y confianza que queremos que nuestras amigas, nuestras maestras, nuestras madres y hermanas, nuestras hijas, nuestras esposas, nuestras novias, nuestras vecinas, nuestras compañeras vivan volando libres.