¡¡¡Felices vacaciones de verano!!!

El martes 22, chicos y chicas del cole, comenzasteis una muy ganadas vacaciones de verano. El lunes 21, fue el alumnado de tercero de Infantil, el que casi cerraba el curso con su graduación, la que les llevará el curso próximo a comenzar la Primaria. 

Es cosa importante seguir creciendo, dar pasos para hacerse mayor. Hace no tanto, actos como este que celebramos en el cole no tenían lugar en nuestras escuelas. Hoy sí. Es una bonita manera de reconocer ante toda la comunidad escolar que hemos crecido un poco, que hemos adquirido experiencia, que comprendemos mejor el mundo pero que también seguimos necesitando salir a otros barrios, conocer otros lugares, hablar con nuestros mayores, escuchar con atención…

A los chicos y chicas se les explicó muy bien en qué consistía la graduación. No obstante, por ser la primera, seguro desconcertó a más de una, a más de uno… Llevarse a casa a los compas de la clase fotografiados fue, sin duda, un gran regalo.

Familias: invitaros a que compartáis la escuela de vuestros hijos e hijas con sus maestras, maestros y con otros familiares en eventos como este, es una oportunidad para conocernos mejor. Cada cosa que hacemos en el cole, cada fiesta, cada ejercicio, cada excursión, cada propuesta educativa lleva un mensaje implícito: un niño, una niña es una novedad en el mundo y puede ayudar a transformarlo para que se convierta en un mundo mejor. Esa es nuestra convicción como docentes. ¡Sigamos enseñándoles y acompañándoles en todo momento, familias, en todo momento! Sentid que las maestras y los maestros estamos ahí por vuestros hijos e hijas, que os seguiremos acompañando también a vosotras cuando lo necesitéis.

Los chicos y chicas mayores actuaron ante el alumnado de tercero de Infantil, que estuvieron más que inmóviles observando y escuchando sin perder detalle.

Después de un año complicado, con algún que otro confinamiento, hemos dado carpetazo a este curso 2020/21. Ese martes vivimos con mucha intensidad la ceremonia de graduación de nuestros chicos y chicas de sexto. Su destino… ¡el insti! Pero antes, un largo y emocionante verano, eso seguro. Aquí os dejamos dos discursos: el del alumnado y el de las tutoras que, como todo el colegio, pasaron una mañana emocionante despidiendo a quienes ya forman parte de la historia de nuestro cole. 

Este fue el discurso de los chicos y chicas de sexto:

Buenos días a todos. Gracias por dedicarnos vuestro tiempo intentando que seamos mejores personas. Estamos encantados con el colegio de San Jorge y esperamos poder ayudar de mayores tanto como nos han ayudado a nosotras. Damos las gracias a todo el profesorado que nos ha enseñado desde Infantil, tanto tutores como especialistas. Queremos deciros que siempre recordaremos la buena acogida que algunos tuvimos en quinto al venir de otro colegio. Quienes vinimos con tres añitos recordamos con gran cariño a Erika, Lorena, Itxaso, Amaia, Loli, Virginia e Isabel. Un recuerdo especial también para Conchi y su Club del Detective. De Laura recordamos su paciencia al enseñarnos a escribir. Nunca olvidaremos el criadero de gusanos de seda en segundo de Primaria. Con José Mari jugábamos a pelota piedra… Sus excursiones domingueras… Recordaremos el olor de los corazones de vaca, sus arterias y válvulas. Las exposiciones orales… Nunca olvidaremos estos años… Siempre serán inolvidables.

Algunos abrazos se dan en públicos. Pero no son los únicos. Hay muchos más que se dan y que se piden en esta escuela nuestra, sin móviles que los registren.


Graduación de sexto. Discurso de las tutoras:

Estimados  alumnos y alumnas de 6º:

Hoy ha llegado el día del despegue, tanto para quienes comenzasteis vuestra educación con tres añitos como para quienes os habéis ido incorporando a lo largo de los cursos. Son muchos los recuerdos que os llevaréis en vuestros corazones, pequeñas anécdotas que no olvidaréis nunca y nombraréis en repetidas ocasiones… ¿Te acuerdas? ¿Te acuerdas?, diréis.

El tiempo ha pasado muy deprisa. Ya no sois aquellos chiquillos y chiquillas del segundo piso… En 5º y en 6º, a pesar de la dichosa pandemia, habéis madurado muchísimo tanto física como emocional y personalmente. El profesorado sentimos el gran orgullo de haber compartido este cambio y ¡estad seguros de que quedará tan grabado en nuestra memoria para siempre como las fotos de las orlas! Hemos intentado motivaros a cada uno de vosotros y vosotras lo mejor que hemos sabido, a veces regañándoos demasiado, no decimos que no, y otras veces enseñándoos a pensar en grande, a que seáis grandes personas. No va a ser fácil el instituto pero con tesón y energía saldréis adelante, os lo aseguramos.

Recordad que sin unos buenos hábitos de estudio no se triunfa. Debéis ser constantes desde el 1 de septiembre, estudiar todos los días, tener una buena organización y, sobre todo, querer aprender a aprender. Cuanto más sepáis mejor os irá en vuestra vida. Para terminar queremos recordar a todos los profesores y profesoras, tutores y especialistas que os han acompañado en estos nueve cursos y han sido los transmisores tanto de conocimientos como de valores. Sin ellos, sin ellas, no seríais lo que sois ahora.

Un recuerdo especial a nuestra gran compañera Rosa Baquedano que nos dejó para siempre en julio pasado. Descanse en paz. Un abrazo muy fuerte a los tres sextos. Habéis sido una promoción muy intensa, cañera pero fabulosa. Nos habéis hecho sudar en más de una ocasión pero creo que ha merecido la pena. Estamos superorgullosos y superorgullosas de todo el grupo. Solo nos queda desearos lo mejor en Secundaria y a disfrutar del verano, que os lo habéis ganado con creces. 

Vuestras tutoras: Ana, Azucena y Ester.

Excelente afluencia de público a la graduación de sexto. La presencia y la cercanía de las familias anima como nada. ¿Verdad, chicas? ¿Verdad, chicos?

En septiembre volveremos. Retomaremos las publicaciones de este blog escolar con la única pretensión de poner imágenes y palabras a un número ingente de experiencias que nos calientan el corazón cada día.  Hemos vivido un año que comenzó con una gran incertidumbre. Hoy, habiendo dejado muchos meses a nuestras espaldas podemos decir que lo hemos hecho bien, muy bien, que nos hemos entregado, que hemos sabido transformar los problemas en oportunidades, que las mascarillas no han acallado nuestras voces…  Por ello, como escuela, nos enorgullecemos de todas las personas que han aportado su profesionalidad, su sabiduría, su abnegación y compromiso, su empatía, su confianza, su alegría, su entrega, su valentía, su cariño… para seguir construyendo un cole cada día más sabio y mejor.   ¡Aúpa San Jorge!

¡Pasad unas felicísimas vacaciones de verano!

La formación dialógica entre profes nos ayuda a desarrollar el talento de nuestros chicos y chicas

Cuando el mundo más académico investiga sobre lo que necesitan saber y hacer los chicos y chicas que vienen al cole para convertirse en adultos capaces, esperan que un profesorado muy formado, comprometido y sensible a las necesidades de su alumnado, sepa cumplir con su trabajo y obtenga de él lo mejor. Alcanzar ese objetivo solo será posible si sigue actualizando todo que sabe basándose en la investigación científica más puntera para hacer coincidir la práctica de aula con lo que más conveniente a las niñas y los niños. Por tanto, no cuestionaremos aquí si es o no importante que el profesorado siga aprendiendo –lo que es tan necesario como ilusionante-  sino cómo estamos entendiendo ese aprendizaje en nuestro colegio de San Jorge.

La formación que hemos realizado el profesorado durante este curso ha tenido un marcado carácter dialógico. Así, en ocho grupos de trabajo diferentes, el claustro entero nos hemos enfrentado a la tarea de decidir qué cosas importantes han de saber los niños y niñas y cómo eso se puede conseguir fortaleciendo unas relaciones personales basadas en el respeto y la solidaridad. Como es lógico, ningún colegio puede inventarse de la nada qué es importante enseñar. Sí, en cambio, debe revisar el currículum oficial y actualizarlo, esto es, convertirlo en aprendizajes valiosos y útiles. Esa ha sido parte de nuestra tarea.

Los diálogos en las aulas son objeto de estudio en las mejores universidades del mundo. Cuanto más aprenda el profesorado, más y mejor ayudará al alumnado.

En apenas veinte horas de trabajo, y basándonos en distintos documentos oficiales y de otros centros educativos, hemos reflexionado hondamente sobre cómo hacer más capaz a nuestro alumnado para que responda mejor a las demandas de la sociedad de hoy. Si nos hubiéramos detenido para hacer un análisis detallado de los pros y contras de tan ardua tarea, más que probablemente seguiríamos anclados en la incertidumbre de saber si lo lograríamos o no. Como es obvio, una tarea tan exigente como la que enfrentamos a comienzos del curso no se puede acabar en unos cuantos meses, pero sí podemos afirmar que ha merecido muchísimo la pena, aunque en ocasiones podamos haber pensado que los obstáculos que habríamos de superar eran casi infranqueables y hayamos lamentado la falta de tiempo para culminar la tarea de manera óptima. El tiempo nunca juega a favor de quien siente la pasión por enseñar.

Cada grupo de trabajo se ocupó de una de las siete competencias clave que explica el currículum oficial (incluida la que atañe específicamente a la convivencia) y que toda escuela ha de abordar en su día a día. Estas competencias son las siguientes: competencia en matemáticas, ciencia y tecnología: competencia lingüística y comunicativa; competencia digital; competencia de aprender a aprender; competencias sociales y cívicas; competencia del sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor y conciencia y expresión culturales. Por muy ajeno que nos resulte este listado, un vistazo rápido a este elenco competencial nos hace pensar en que nada importante queda fuera de su campo de acción.

El teatro, una de las nueve grandes artes que existen, nos ha brindado oportunidades para aprender. Dedicarse a las artes escénicas, como a la biología, a la animación sociocultural o a cualquier otra profesión exige humildad, dedicación y confianza en la propia valía.

Sin pretender ser exhaustivos en la definición de competencia haremos nuestra una idea que apela a la capacidad que tenemos las personas para poner en funcionamiento nuestros recursos personales (es decir, conocimientos, emociones, habilidades y experiencias pasadas) con el fin de resolver problemas y crear productos que encuentran reconocimiento en alguna comunidad humana, así sea la nuestra o no.

 ¿Qué es eso de conocimientos?

Cuántas veces hacemos acopio de las cosas que sabemos porque las hemos leído, porque las hemos escuchado en casa, en la calle en una peli…, porque las hemos comprobado haciendo comparaciones, habiéndolas clasificado, porque somos capaces de definirlas de distintas formas… Leer y escribir muy bien es un aprendizaje básico que nos hace disfrutar hoy mismo y que también nos prepara para cuando la vida nos exija concentrar la atención en un texto largo y difícil hasta llegar a la conclusión que aguarda al final, en el último párrafo, o que permanece oculta por alguna razón también oculta. Hacerle preguntas a un escrito para exprimir su sentido o saber que hacerle preguntas distintas al mismo texto puede hacernos construir muchos sentidos distintos… Escribir la misma idea de muy diferentes formas… Haber aprendido a leer y escribir muy bien, lo mismo que restar con llevadas o dividir rápido y sin confusiones nos vuelve ágiles para acometer tareas más exigentes que requieren de muchos otros conocimientos… Al igual que a las científicas les da alas en su trabajo dominar la ciencia básica  para adaptarse a los nuevos desafíos de sus investigaciones, los docentes y las docentes que no se pierden en un currículum prolijo sienten que su tarea tiene sentido pleno. Así es como se le sacan chispas a afianzar lo básico que no es coincidente con la mecánica repetición de los tiempos verbales, con la memorización de la fórmula para calcular un área trapezoidal o  de la lista de las características de un paisaje urbano o rural, sino más bien con la transformación de un texto redactado en futuro en uno escrito en pasado, con la triangulación de un área para saber cuánto mide o con la habilidad para hacerse buenas preguntas conducentes a descubrir qué tiene de distinto vivir en un barrio de vivir en un pueblo.

El entorno puede y debe reflejar qué es lo que está pasando en el colegio. Aunque lo imprevisto tiene un enorme potencial para el aprendizaje, lo programado nos asegura que el camino que seguimos es correcto.

Sigamos con las emociones…

 Muchas veces tenemos que controlar nuestro entusiasmo para hacer las cosas bien, o mantener bajo control nuestro enfado con una amiga porque por encima de todo valoramos su amistad. Muchas otras veces hemos de motivarnos ante algo que no nos apetece hacer porque conocemos los beneficios de hacerlo. Incluso sabemos cómo convencer a quienes están en mejores condiciones que nosotros para llevar a cabo eso que nos disgusta. Puede que también sepamos y queramos contagiar la alegría que sentimos o que practiquemos con éxito el difícil arte de olvidarnos por un rato de nuestra tristeza para hacer cosas porque sabemos que estaremos mejor una vez las hayamos hecho… A esto y a mucho más lo llamamos control de las emociones. Importante, sin duda, pero no tanto como el sentido que nuestros sentimientos dan a lo que hacemos. Para hacer presente los sentimientos necesitamos pararnos y mirar a lo vivido tiempo atrás. Y hacerlo poniendo palabras, haciendo frases que reflejen pensamientos y que los construyan. Dando tiempo y enseñando esas palabras que, desconocidas con anterioridad, ayudan a hacer palpable lo que no se sabía que se estaba viviendo. Tener palabras, muchas palabras -y no solo las que nombran las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo, enfado, asco, sorpresa, vergüenza…-  que nos sirvan para presentarnos el mundo y presentarnos al mundo como seres complejos, llenos de matices, que son capaces de hablar de cómo se sienten y de escuchar a quien expresa cómo se siente.

Cualquier espacio puede acoger un encuentro para que se dé el diálogo y, por tanto, el entendimiento y el aprendizaje.

Habilidades, talentos…

Todas las personas tenemos alguna suerte de talento que nos define pero… ¡qué escurridizos son esos talentos cuando queremos explicarlos!  Esos talentos los tenemos de forma natural y no sabemos por qué y, desde luego, siempre los podemos desarrollar con práctica e intención. A esos talentos podemos llamarlos de muchas maneras. Hay quienes los denominan habilidades, habilidades diversas que entrañan saber cuándo seguir una conversación o cuándo detenerla, decidir con quién hablar para resolver un conflicto, dedicar tiempo a algo que, tenemos el convencimiento, saldrá más o menos bien, lo mismo que desechar la ejecución de una tarea que nos exigirá demasiada inversión y cuyo resultado final acabará siendo mediocre… La importancia de las cosas que somos capaces de hacer con las palabras no es baladí, como nos dice Flecha, lo mismo que todo aquello que podemos construir con nuestras propias manos, escogiendo y empleando materiales que tengan una utilidad inmediata o que le sirvan a alguien para construir algo más difícil o de mayor complejidad. Sin duda, los logros individuales se apilan unos sobre otros haciendo grandes las comunidades. Cuando hablamos de competencias no hemos de perder la perspectiva de transformar el mundo en que vivimos, y vivir cualquier dificultad para transformarla en una nueva oportunidad.

Para que lo anteriormente explicado sea efectivo necesitamos seguir mirando -y mirar mejor-  a lo que siempre ha sido importante en la escuela, en la nuestra y en todas, yendo un poco más allá de lo aparente para dotar de sentido de transformación a lo que planteamos a nuestros chicos y chicas: aquello que nos mejora, que nos hace capaces de resolver problemas más complejos, convocando a los demás, y entre los cuales siempre hay quienes poseen un talento que excede el nuestro y una sensibilidad que sobreabunda, aunque los quintupliquemos en edad.

Expresar y demandar cariño y respeto es un aprendizaje básico que se desarrolla en el grupo, con su apoyo valiente, constante e incondicional.

Vivir las propias preocupaciones como indicios de que algo es particularmente importante, tener  aspiraciones íntimas que tendrán una importancia radical al imaginar el futuro deseado, que vinculen lo aprendido con lo necesitado,  que relacionen lo que sabemos con lo que nos repara, ya sea un poema fantástico, un dibujo que nos conmueve por su delicadeza, una escultura que remeda la de algún asombroso artista, un cuento tan breve como sanador que nos pone vuelta al aire, la manifestación de todo un grupo que quiere y sabe sacarnos la cara cuando alguien nos ha tratado mal… Desarrollar las competencias  significa muchas cosas y todas han de tener algún sitio en el proyecto educativo. 

A diferencia de lo que ocurre en el mundo académico, en el docente el profesorado ha de encontrar cómo transferir el valor de las competencias a los instrumentos y métodos cotidianos del trabajo con la infancia y la juventud. Por esta razón, el próximo año seguiremos con la labor iniciada este curso. Nuestro reto será, por una parte, hacer que el trabajo menos concreto toque suelo para que sea nuestra guía fundamental, nuestro apoyo diario en los quehaceres de las aulas y, por otra parte, crear herramientas de evaluación que nos sirvan para enseñar a los niños y niñas qué esperamos exactamente de ellos y ellas, decirles con toda claridad qué tienen que aprender o lo importante que es expresar cómo nos gusta que nos traten las demás personas. Así sabrán cómo de lejos o de cerca están de donde quieren estar, de donde desean estar. Eso sí, en la educación del deseo de los niños y las niñas, el profesorado no puede estar solo, necesita a toda la comunidad escolar, porque la comunidad entera es la que educa.

 

Biblioteca Tutorizada: la importancia de aprender con personas voluntarias.

Pasado el parón navideño, el colegio público de San Jorge comenzaba una nueva experiencia educativa: la Biblioteca Tutorizada BT. Avalada por la investigación educativa más puntera, esta actuación educativa veía la luz para aupar a chicos y chicas que, por una u otra razón, requerían de alguna ayuda para mejorar sus aprendizajes. Aprender más, ser más diligente con las tareas o fortalecer destrezas y competencias básicas era el objetivo que se perseguía y damos fe de que, en buena medida, dicho objetivo se ha cumplido. Si las circunstancias hubieran sido otras, habría habido más niños y niñas beneficiarias de dicho servicio. Sin embargo, sabemos hoy, como sabíamos al comenzar en enero, que no podíamos comprometer el éxito de dicha actuación educativa formando grupos tan numerosos como en las clases matinales. Las chicas y chicos asistentes tenían que aprovechar el tiempo al máximo. Sin embargo, según pasaban las semanas, el número de candidatos a la Biblioteca Tutorizada crecía porque las familias eran más conocedoras de su sentido y eficacia.

Ahora que está a punto de finalizar este curso, echamos la vista atrás para poner de manifiesto algunos aspectos que servirán para que reanudemos la BT en octubre con más brío si cabe. Ese es el objetivo de esta entrada al blog: hacernos un poco más conscientes de esas claves que nos ayuden a reflexionar sobre lo vivido y a compartir con toda la comunidad escolar las fortalezas de la Biblioteca Tutorizada, de la que se han beneficiado más de sesenta chicos y chicas de toda la Primaria. Así, poniendo el acento en ellas, sus debilidades irán menguando con trabajo y cooperación y la cultura del aprendizaje crecerá dentro y fuera del cole.

Regresar a un lugar conocido por la tarde, volver a la propia aula -obsérvese en la pared de la imagen el mural del Club de Valientes- es otro de los beneficios de la Biblioteca Tutorizada. Escuchar en esas mismas aulas, en las sesiones de evaluación, las intervenciones de tutoras que reconocen el impacto tan positivo de la Biblioteca Tutorizada, aviva el deseo sincero de reanudarla el curso próximo con la experiencia atesorada en estos cinco intensos meses. Con la presencia de más personas que se sumen a ella, y ahora que sabemos cómo de acompañada está nuestra chiquillería en el colegio, aseguramos también que habrá más aprendizajes y que estos serán más básicos, más importantes, más esenciales. Y es que preparar bien las tertulias dialógicas, afianzar, mejorar u optimizar la lectura y practicar siempre la solidaridad a través del diálogo con los demás compañeros y compañeras, son algunos de los grandes beneficios que aporta la Biblioteca Tutorizada.

Un colegio que ofrece a su alumnado la posibilidad de aprender en sus aulas fuera del horario lectivo gracias a personas profesionales y no profesionales no solo cumple mejor su objetivo de enseñar, sino que aporta vitalidad al barrio donde se ubica. Esto rubrica un mensaje muy claro: cuantas más personas nos ofrezcamos para extender el tiempo de aprendizaje, más cerca estaremos de vivir y contagiar la inteligencia cultural, ese principio que define la necesaria diversidad de talentos que alienta el avance propio y facilita el de la comunidad entera. El barrio de San Jorge, como comunidad que aprende y enseña, crecerá tanto más cuanto mayores oportunidades se dé a sí misma para impulsar a sus convecinos, particularmente a los más jóvenes.

Con el transcurso de los meses hemos ido introduciendo algunos cambios que han afectado a la organización de la actividad: un control de asistencia de las personas supervisoras y también un control de tareas en el que tanto las tutoras como las personas voluntarias anotaban información relevante respecto a las actividades encomendadas y realizadas por el alumnado. La experiencia que vamos acumulando allana un camino que nació con la dificultad añadida de tener que respetar escrupulosamente el Plan de Contingencia anti Covid: en todo momento hemos mantenido los grupos estables de convivencia, al igual que en las clases matinales. De otra manera, no habríamos podido ofrecer este servicio que se brinda gracias al esfuerzo voluntario de las personas que se han comprometido a venir y a las que agradecemos su interés y compromiso. El voluntariado de Umetxea, lo mismo que el estudiantado de Integración Social, el profesorado -y ex profesorado- del centro y alguna otra persona voluntaria han propiciado una actuación educativa bien conocida en un numeroso grupo de centros educativos que apuestan por la mejora de los aprendizajes a través de la participación de la comunidad entera.

El lazo afectivo que crece cada tarde es otra de las grandes fortalezas de la BT. Sin que constituya un objetivo en sí mismo, sabemos que ese vínculo de amistad nacido entre el alumnado y el voluntariado propicia los mejores aprendizajes. Otros timbres de voz, otros acentos, otras formas de mirar, otras maneras de sonreír… complementan, enriquecen, dan aún más sentido a la tarea del profesorado que se esfuerza cada mañana en impartir sus clases. El potencial educador que encierra cada persona se actualiza cada vez que ponemos en marcha cualquier actividad educativa, particularmente si lo hacemos mediante el diálogo. El aprendizaje dialógico, eje significativo de esta y otras actuaciones de éxito educativo, como son las tertulias, la formación del profesorado o los grupos interactivos, reivindica el sitio que le corresponde a quien desea ofrecerse para tomar parte en el aprendizaje de los niños y las niñas.

Durante las sesiones, los chicos y las chicas podían trabajar de formas bien distintas: en parejas, en tríadas, en grupos incluso mayores, o de forma individual. La libertad del alumnado para decidir la forma de hacerlo ha exigido en ocasiones de las personas voluntarias la firmeza necesaria para asegurar que se cumplían las expectativas de todos: de los familiares, del profesorado y de las propias personas responsables. Quienes asisten a la BT han de saber que no es momento para despistarse ni para perder el tiempo por más que el cansancio se haya acumulado a lo largo de la mañana escolar. No hay aprendizaje sin exigencia, primero la del profesorado y la familia; después, la que nace de ella, la propia: la autoexigencia. A fin de que ésta aparezca, ha de existir la primera. Indefectiblemente. Y en la Biblioteca Tutorizada también.

El principio de la dimensión instrumental -su práctica y desarrollo es lo que persigue la Biblioteca Tutorizada-  apela a la necesidad de adquirir conocimientos útiles que nos hagan la vida más provechosa. Es posible que los niños y las niñas aprendan más fácilmente a leer o a dividir si comprenden su sentido. Si no es así, han de hacerlo de igual manera. Antes o después han de relacionar ciertos aprendizajes con la mejora de la vida propia y a la transformación de las condiciones vitales de las demás personas. Saber que la lectura o el aprendizaje de la aritmética estuvo vedada durante siglos a la gran mayoría de las personas ha de servir para que aprendan a valorar las oportunidades de aprendizaje y no solo eso. Han de esforzarse en sacarles partido. Solo mediante el esfuerzo se nos muestran los placeres difíciles.  

La calma y el silencio no constituyen los únicos requisitos para el aprendizaje pero son cruciales para la reflexión productiva. El hecho de darse cuenta de algo muchas veces está condicionado a la escucha atenta que tiene lugar con anterioridad. La conversación con alguien más, el diálogo con otra persona nos trae una y mil visiones distintas de un mismo problema o acontecimiento, nos hace abrirnos a planteamientos que, sin la presencia de otras personas, nunca podríamos hacer nuestros. Esto es lo que propicia la escucha y el cuestionamiento. Aceptar el error o construir un pensamiento más potente y transformador requiere de atención y humildad. El silencio, siempre tan importante, es especialmente valioso después de hablar con alguien y darse tiempo para que pose lo leído, lo escuchado, para que surja el diálogo interior y aflore el conocimiento. Bien sabía el científico Bajtin que en cada quien se hacen hueco las voces de un indefinido número de personas con las que dialogar internamente. Esas personas son también las que cada tarde se venían al cole a hacer más grande, más brillante, más acogedor y desafiante el mundo de nuestros chicos y chicas. ¡Que siga la Biblioteca Tutorizada!