Revivimos el carnaval rural de nuestra tierra.

Las últimas entradas del blog de nuestro colegio se han centrado en eventos llenos de emoción y alegría, como la fiesta  del  carnaval del pasado viernes.  Este año, ya lo sabréis, le tocaba el turno al carnaval rural. Esto explica que su preparación no haya exigido tanto como el del año pasado porque, hechos los pertinentes arreglos, nos ponemos los mismos trajes un año sí y otro no. El próximo será distinto:  habrá que acordar un único tema para  los grupos de Infantil y Primaria y confeccionaremos atuendos nuevos para el desfile y el posterior baile. 

El color nunca debe faltar en unos  carnavales que se precien.

Como siempre, os dejamos una buena colección de fotografías y algún vídeo -pinchando en este [ENLACE]– que os harán retrotraeros solo unos días, hasta el viernes. Por otra parte, si no queréis perder detalle de todo lo acontecido, os dejamos el siguiente vídeo pinchado AQUÍ. Publicamos esta entrada anticipándoos que la próxima la dedicaremos a las matemáticas y a la importancia que damos en este centro educativo a la capacidad de niños y niñas para resolver problemas.

Actuar solo es una parte de la fiesta. Registrar lo vivido y compartirlo con toda la comunidad educativa también tiene mucha importancia.

 Lo lúdico, lo que más nos distrae y divierte,  debe tener su presencia en las aulas pero solo si al mismo tiempo nos permite adquirir conocimientos, superar limitaciones, enfrentar retos y desarrollar competencias y habilidades que poner en juego cada día. Y sí, también el carnaval nos pone en situación de aprender estas cosas y muchas otras. Y nos felicitamos por ello. No obstante, os emplazamos en este blog para que pongáis atención a la entrada que sigue a esta porque las mates… ¡dan mucho juego!

¡Hasta muy pronto, familias!

La silla roja, también símbolo de paz para nuestro colegio.

Nos duelen tantos lugares hechos añicos, tantas vidas truncadas por la violencia y el odio. Nos duele el mundo que grita ante la desolación y la injusticia. Nos duele que nos arrebaten los sueños, que nos quiebren las alas, que nos congelen la lengua.  Nos duelen las ciudades devastadas, nos duelen los colegios destruidos, sus entradas tapiadas, nos duelen los pupitres vacíos, los lápices rotos por el suelo… Nos duele la guerra.  

El pasado viernes 30 de enero celebramos en el colegio el Día de la Paz porque la paz es un tesoro que tenemos que guardar y cuidar como oro en paño. Desde el martes pasado y durante tres días consecutivos (ver las fotos AQUÍ) hemos ido acompañando a todo el alumnado en una sencilla tarea: dar color a una humilde silla de madera. Una silla roja que, desde hace algunos años, ha ido creciendo como símbolo del derecho universal a recibir educación, el derecho a ir a la escuela cada día, tantas veces robado a la infancia por guerras que la infancia nunca declara. 

Solo nos queda encontrarle ubicación. Pasará el tiempo y la silla roja permanecerá en el colegio como anuncio imborrable.

Una vez más, el patio fue el escenario escogido para citarnos como comunidad educativa. En torno a la silla, rojo blanco de atención, los chicos y chicas nos dispusimos en círculo. Unas palabras de inicio sirvieron para introducir los discursos que dieron representantes de cada curso tras pensarlos, redactarlos y ensayarlos en clase.  Os dejamos el vídeo aquí debajo:

(Si no pudiérais escucharlo bien, pinchad en el siguiente [ENLACE]).

Nos conmueve la paz y su vasto sentido. Nos alienta la facilidad con que nuestros chicos y chicas la traducen en alegría y besos, en solidaridad y respeto. Porque vasta, honda como es, se escurre, escapa al entendimiento de los más pequeños cuando la paz no nace del calor de un abrazo sentido, el mismo que nos dio un niño que, al final del evento, se acercó sonriente para decirnos: «¡Feliz día de la paz!».

¡Sembremos paz, reguemos sus brotes!

¡Feliz 2026!

Ya estamos aquí, familias. Con mucho frío pero con las mismas ganas de siempre nos reencontramos otro enero más en el cole y lo hacemos dejándoos los vídeos y las fotos de los recientes festivales de Navidad. Como es habitual, nos dimos cita en el gimnasio del colegio para disfrutar de las actuaciones y las presentaciones que el alumnado preparó con tanto esmero. Quienes no pudisteis estar presentes no os preocupéis. Fácilmente podréis viajar al pasado prenavideño: si pincháis en los siguientes enlaces veréis las [FOTOS] y los [VÍDEOS].

Comprobad cómo de festivo fue el ambiente y con qué ganas la chiquillería dio de sí lo mejor. Nuestro deseo es que este 2026 nos traiga de lo bueno lo mejor y la sabiduría y el coraje para transformar los momentos difíciles en otros más halagüeños. Agradecemos a la APYMA su incombustible colaboración y a Sus Majestades de Oriente, a Olentzero y a Mari Domingi su presencia. Además, nos confirmaron que el próximo año volverán a visitarnos en el cole para traernos alegría, paz y  amor, que en estos tiempos que corren nos vendrán de perillas. ¡Qué bien!

¡¡¡Feliz Año 2026!!!