El nuestro es un colegio de poderosos símbolos: el puzle del vestíbulo, el Árbol de la Amistad y los Buenos Tratos, la silla roja, el logotipo… Los símbolos nos mantienen unidos, nos acercan al mundo de los demás desde el respeto a la diversidad pero sin homogeneizar lo diferente. El símbolo crea un vínculo común porque conecta directamente con cada persona.

El puzle del vestíbulo, las siete piezas que dan la bienvenida al centro, declaran una diáfana intención: la de sostener un proyecto de aprendizaje que crece con el diálogo con todo el mundo; nuestro Árbol de la Amistad y los Buenos Tratos, una escultura que fue construida por el colegio entero, nos recuerda que sabemos tratarnos bien y que la solidaridad con quien lo necesita también se aprende; la silla roja recién pintada, como quien dice, nos hace pensar en el derecho universal a la educación y Flora la ardilla, la mascota que invoca la intrepidez y que invita a la búsqueda feliz e incansable, se hace acompañar por Pin-pon Pilas y Triku, un castor y un erizo con los que forma una terna bien pintoresca, una pequeña comunidad que nos da carácter como colegio. Hace pocos años, con el proyecto de las Escuelas Solidarias, llegó el logo al colegio, un gran símbolo, un puente azul, tendido sobre un río de aguas amarillas, rojas y verdes.

¿Qué faltaba? ¿Nos faltaba algo? Llegaba el momento de que los mensajes que veníamos repitiendo en tantas reuniones y sesiones de formación, en tantas tutorías y conversaciones de pasillo se explicitara de manera breve y rotunda. Así que, con este propósito, la comisión de convivencia del centro empezó a pensar en buscar un lema, una frase corta que expresara qué queríamos que recordara cualquier persona cuando pensara en nuestro colegio. Por consiguiente, la comisión lo planteó a la comunidad educativa algunos meses atrás. Y para que todo resultara más sencillo convino en dedicar la semana del 8 al 12 de junio a la búsqueda de ese lema directo, certero, que hablara de toda nuestra gente y que, además, fuera fácil de memorizar. Solo restaba invitar a participar a toda la comunidad. Elegimos el reciente día 12 de junio, viernes, para celebrar el Día del Lema con la certeza de que al final de la mañana lo habríamos encontrado pero con la incertidumbre de saber cuál sería.

Y llegó el día. (Pinchad AQUÍ para ver toda la colección de fotografías). Las familias se dieron cita en el colegio, todas con algo en las manos para compartir el almuerzo al que más tarde le sacaríamos chispas. Hasta entonces había que repartirse en ochos diferentes aulas y espacios del centro pues otros tantos grupos de reflexión se iban a formar para comenzar la búsqueda del lema. Hubo diálogo intenso, se repasó lo hecho en las reuniones celebradas con anterioridad y hubo puestas en común y debates respetuosos acerca de qué es lo que nos une, de cómo somos como colegio o de cómo queremos tratarnos. A los niños y niñas de infantil pronto se les dio la oportunidad de que expresaran con pinturas eso de lo que sus mayores hablaban. En los cursos de primaria las conversaciones se sucedían ordenadamente: en primero, los chicos y chicas con sus familiares; en segundo, el alumnado del nivel con los suyos, y así sucesivamente.

Pronto llegaron las 10:30. Era la hora de salir al patio para que una persona portavoz de cada grupo de reflexión argumentara el porqué de su elección. Así fue como se hizo hincapié en las muchas fortalezas que nos definen: mosaico de culturas, el respeto, las mentes fuertes, el aprendizaje que nos hace iguales, la familia que formamos como escuela… Y seguidamente llegó el momento de disfrutar de otra manera: el almuerzo copiosísimo que trajeron las familias excedió todas las expectativas como deja bien a las claras la colección de fotografías enlazada a esta entrada. Después del almuerzo disfrutamos mucho con los talleres que condujeron personas voluntarias, madres en su mayoría, así como con las dramatizaciones que se representaron en el gimnasio.

A eso de las 11:30 h. la comisión de convivencia se reunió para pensar detenidamente en los lemas propuestos y dar forma a uno solo. No era cuestión de elegirlo por votación. Se trataba de escoger entre lo disponible: tomar de aquí, tomar de allá las ideas, las palabras más repetidas, aquellas con las que entretejer el lema definitivo. Y así fue como se escogió
“Raíces fuertes,
corazones valientes,
mentes brillantes.
Lo siguiente estaba claro: reunirse frente a la tribuna habilitada y anunciar cuál iba a ser el lema de este colegio desde hoy y hasta quién sabe cuándo. Cada persona podrá interpretar el lema como libremente desee pero si hablamos de que todo lema es también un símbolo es porque tiene la capacidad para evocar un mismo espíritu en personas diferentes. No es otro el propósito de esta tarea. La necesidad de llevarla a cabo ha madurado casi sola después de varios años de trabajo compartido por muchas personas que han sumado esfuerzos para que nuestros chicos y chicas aprendan mucho, aprendan de verdad.

Una madre compartía emocionada que el lema recogía lo más importante: la raíz que nos constituye desde la base, las raíces fuertes que nos traen a los demás, que nos hablan de que venimos de otros, de nuestras familias; el corazón valiente, el combustible, los corazones valientes que reclaman el coraje modelador de la actitud, impulsan la solidaridad ante las agresiones y, sobre todo, celebran la amistad; y las mentes brillantes que nos alientan a estudiar y cultivarnos y a aupar a otros en nuestros hombros.
Comenzábamos esta entrada refiriéndonos escuetamente a los símbolos y su significado a sabiendas de que el mayor símbolo de todos es la palabra. Así, el mensaje que quiere transmitir el lema bien podría condensar la valía personal de nuestros chicos y chicas de San Jorge, que crece en la relación con las otras personas, en diálogo con ellas.

Agradecemos vuestra implicación, familias, por participar de una semana intensa, con actividades diseñadas para el aula y con tareas que vuestros hijos e hijas llevaron a casa y en cuya realización participasteis. Llegarán más símbolos, sin duda, que actualicen nuestro deseo de crecer y que hagan más grande y conocido nuestro reto como centro educativo: acompañar y dejarnos acompañar bien para que podamos ser todo lo exigentes que vuestros hijos e hijas necesiten.
¡…Y que brille San Jorge!



